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¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

Posted on mayo 22, 2010 by Dosign

Crear una imagen corporativa es algo serio. El rediseño de una marca lo es aún más.

Implica una gran responsabilidad actualizar la marca de una empresa, puesto que con ella se decide el futuro de la misma, la filosofía a seguir y LA ESTRATEGIA. Nos hemos pelado la lengua de hablar de la importancia de la marca. El “restyling” de una marca va a ser el detonante de una nueva etapa en la empresa.

Debemos definir la situación de la empresa y los objetivos, que van desde un reposicionamiento en un mercado ya existente, el posicionamiento en nuevos mercados, la arquitectura de marca que defina sus diferentes actividades o productos, la definición de nichos de mercado, la actualización de la imagen para su buen funcionamiento en nuevos medios y soportes, hasta el cambio filosófico de la propia empresa, que –algo que no se entiende demasiado bien- debe implicarse en el cambio de una manera activa, redefiniendo sus formas de trabajo y su presencia ante el mundo y cuidando cada detalle, desde la presencia comercial, la actitud de los trabajadores, la relación de los directivos con los asalariados, los incentivos, económicos o no, la gestión de la producción, la reducción de costes, la inversión en publicidad, la presencia en ferias y eventos, hasta la actitud de la cúpula de la organización, en muchas ocasiones, conservadora.

He estado en empresas que nos han pedido un cambio de imagen, pero su primer condicionamiento es que no cambiemos su logotipo, que les ha acompañado 25 años desde sus inicios, que la gente ya lo conoce, que existen muchos recuerdos y sentimientos alrededor de él… en definitiva, hay empresas que cargan con el lastre de una marca obsoleta y mal resuelta por puro sentimentalismo. Cabría preguntarles si sirven producción a ese cliente que tras 25 años comprando a la empresa, ha sido engullido por la crisis y les pide un aplazamiento en los pagos.

A lo que quiero llegar es que una MARCA constituye los cimientos para una buena imagen, y esta nueva imagen, si conlleva un estudio exhaustivo reporta beneficios. El rediseño de una marca supone TOMAR DECISIONES, minimizar los riesgos y potenciar una estrategia.

He de decir, está claro, que una marca de un pequeño comercio o una cafetería comprende menos riesgo, menos estudio y una síntesis funcional mayor, y que la complejidad de la empresa define la complejidad de la marca. Una cafetería soportará un logotipo, unas pocas aplicaciones, como la carta de menús, una pequeña papelería, la imagen del local y una publicidad limitada a un entorno pequeño, mientras que una mediana empresa debe atesorar una visión global, puesto que, como hemos dicho, hay que crear unos cimientos sólidos creando una imagen gráfica coherente y acertada, para, alrededor de esta, construir todo un estado de aplicaciones y conceptos: la revisión de la jerarquía de marcas, productos y servicios, la imagen de producto o packaging, la papelería, la flota, la rotulación… pero también la estrategia publicitaria, el lenguaje utilizado, los recursos que potencien una idea, los soportes, los nichos de mercado que cubren dichos soportes, los medios de comunicación utilizados, la potenciación en internet, la actitud del empleado cara al público, la definición de un escaparate, los tiempos de entrega, el servicio… es decir, la empresa funciona cuando la marca funciona, entendiendo como marca toda esta compleja red de recursos.

Por todo esto, invito a la reflexión en las mentes más continuistas, para poder romper el freno que supone el miedo al cambio, que no le deja ver más allá de las paredes de su nave, para que su próxima conversación sea:

-¿Qué hay de nuevo, viejo?

-Mi empresa, joven, mi empresa.

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